martes, 26 de marzo de 2013

"Eloísa está debajo de un almendro"

SEÑORA: Es lo que yo digo: que hay gente muy mala por el mundo...
AMIGO: Muy mala señora Gregoria.
SEÑORA: Y que a perro flaco to son pulgas.
AMIGO: También.
MARIDO: Pero, al fin al cabo, no hay mal que cien años dure, ¿no cree usté?
AMIGO: Eso, desde luego. como que después de un día viene otro, y Dios aprieta, pero no ahoga.
MARIDO: ¡Ahí le duele! Claro que agua pasá no mueve molino, pero yo me asocié con el Melecio por aquello de que más ven cuatro ojos que dos y porque lo que uno no piensa se le ocurre al otro. Pero de casta le viene al galgo ser rabilargo: el padre de Melecio siempre ha sido de los de quítate tú pa ponerme yo, y de tal palo tal astilla, y genio y figura hasta la sepultura. Total: que el tal Melecio empezó a asomar la oreja, y yo a darme cuenta, porque por el humo se sabe dónde está el fuego.
AMIGO: Que lo que ca uno vale a la cara le sale.
SEÑORA: Y que antes se pilla a un embustero que a un cojo.
MARIDO: Eso es. Y como no hay que olvidar que de fuera vendrá quien de casa te echará, yo me dije digo: "Hasta aquí hemos llegao; se acabó lo que se daba; tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe; ca uno en su casa y Dios en la de tos; y a mal tiempo buena cara y pa luego es tarde, que reirá mejor el que ría el último".
SEÑORA: Y los malos ratos pasan pronto.
MARIDO: ¡Cabal! Conque le abordé al Melecio porque los hombres hablando se entienden, y le dije: "Las cosas claras y el chocolate espeso; esto pasa de castaño oscuro, así que cruz y raya y tú por un lao y yo por el otro; ahí te quedas, mundo amargo, y si te he visto no me acuerdo". ¿Y qué le parece que hizo él?
AMIGO: ¿El qué?
MARIDO: Pues contestarme con un refrán.
AMIGO: ¿Que le contestó a usté con un refrán?
SEÑORA: ¡Con un refrán, señor Eloy!
AMIGO: ¡Ay, qué tío más cínico!
MARIDO: ¿Qué le parece?
SEÑORA: ¿Será sinvergüenza?
AMIGO: Hombre, ese tío es un canalla capaz de tó.

domingo, 20 de enero de 2013

Solo las cosas vivas son hermosas

Dices que el hombre es hombre superior cuando se convierte en un mecanismo perfecto; vaya, cuando deja de ser hombre. Pues yo no quiero ser hombre superior. No quiero emanciparme de supersticiones. Quiero sentirme vivir; y no me siento vivir sino porque sí que puedo morir. Amo la vida, pero temo a la muerte. Amo el arte, porque es la expresión más íntima y completa de la vida. Pongo el Arte sobre la naturaleza, porque la naturaleza, no sabiendo que de continuo se está muriendo, es una realidad inexpresiva y muerta. El árbol amarillo de otoño ignora que se muere; yo soy quien lo sabe, cuando en un cuadro perpetúo su agonía. El Arte vivifica las cosas, las exime de su coordinación concreta y de su finalidad utilitaria; las hace absolutas, únicas y absurdas; las satura de esa contradicción radical que es la vida, puesto que la vida es al propio tiempo negación y afirmación de la muerte.
Solo las cosas vivas son hermosas.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Año nuevo, vida nueva.

Dicen que año nuevo, vida nueva. Dicen que después de la tormenta siempre llega la calma y con ella, porqué no, la felicidad. Diferentes sucesos durante este año me han hecho cambiar, a bien o a mal. Me he visto obligado a sentir cómo quema en lo más hondo del corazón la pérdida de un ser querido. Aprendí lo que significaba de verdad la palabra soledad, y lo que conlleva. El tiempo pasa más aprisa cuanto más vacío está. Mas todo esto de algo me ha servido: para madurar. Nos caemos para volver a levantarnos y este año me he vuelto todo un experto. No hay mal que por bien no venga. Maduras cuando te das cuenta que la vida no es fácil, que nada dura para siempre y que tu existencia solo será plena mientras tengas un lugar en el pensamiento de las demás personas, porque si nadie se acuerda de ti, no existes. Nada, absolutamente nada en esta puta vida vale un duro si no tienes a nadie con quien compartirlo. He aprendido que el hombre es social por naturaleza y necesita de otros para ser feliz. La verdad, este año me ha enseñado que por muy gris que veamos nuestro presente no vale la pena perder las esperanzas.. aunque mejor no confiar demasiado en ellas, a veces son crueles y vanidosas. Esto me ha servido para comprender que no existen las casualidades ni el destino, si no que no son más que el resultado de nuestra inconsciencia al utilizar las cartas que nos reparte la vida. Cuando maduras, te das cuenta de que la vida ya es de por sí suficientemente complicada como para ser tu propio verdugo, lo único que vale es lo que ven tus ojos segundo a segundo, pues la felicidad o la tragedia pueden sorprenderte a la vuelta de la esquina, quién sabe. Al nuevo año le pido felicidad y compañía. Me da igual cómo venga, pero que venga. Conservaré mis sueños, quién sabe cuándo me harán falta :)

domingo, 2 de diciembre de 2012

Tenía diecisiete años y la vida en los labios.

El hombre más sabio que jamás conocí, Fermín Romero de Torres, me había explicado en una ocasión que no existía en la vida experiencia comparable a la primera vez en que uno desnuda a una mujer. Sabio como era, no me había mentido, pero tampoco me había contado toda la verdad. nada me había dicho de aquel extraño tembleque de manos que convertía cada botón, cada cremallera, en tarea de titanes. Nada me había dicho de aquel embrujo de piel pálida y temblorosa, de aquel primer roce de labios ni de aquel espejismo que parecía arder en cada poro de la piel. Nada me contó de todo aquello porque sabía que el milagro sólo sucedía una vez y que, al hacerlo, hablaba un lenguaje de secretos que, apenas se desvelaban, huían para siempre. Mil veces he querido recuperar aquella primera tarde en el caserón de la avenida del Tibidabo con Bea en que el rumor de la lluvia se llevó el mundo. Mil veces he querido regresar y perderme en un recuerdo del que apenas puedo rescatar una imagen robada al calor de las llamas. Bea, desnuda y reluciente de lluvia, tendida frente al fuego, abierta en una mirada que me ha perseguido desde entonces. Me incliné sobre ella y recorrí la piel de su vientre con la yema de los dedos. Bea dejó caer los párpados, los ojos y me sonrió, segura y fuerte. "Hazme lo que quieras", susurró. Tenía diecisiete años y la vida en los labios.

lunes, 27 de agosto de 2012

Siempre en estado de espera

Ya casi se acaba el verano y para mí es como si no hubiese empezado. Ni un ápice de entretenimiento, ni una pizca de originalidad en mi monótona y aburrida vida. Quizás sea por mi estado de ánimo, porque yo no pongo de mi parte.. Yo me acojo a la excusa de que NADA es como antes. Quizás sea yo, quizás sólo mi entorno, quizás la edad o quizás, todo.
Meses y meses esperando algo. ¿Qué? Felicidad. Que nunca llega. Ese sentimiento que antaño afloraba a cada paso que daba, hoy se difumina tímidamente en momentos cogidos con pinzas. Situaciones puntuales que te sacan una sonrisa, volver a ver a algún amigo, contar un chiste, jugar al fútbol.. Pero todo vuelve a la cruda realidad en la soledad. Soledad pura y dura, como nunca antes la había vivido. La gente me criticará, dirá que siempre estoy igual, que me alegre.. Pero necesito un algo. Un algo en forma de algo. Algo, no sé, que me haga feliz.
Puede que ese "algo" sea un "alguien". Sí, tiene que serlo. Bueno.. mejor dicho, debería serlo. Pero parece que ese alguien no aparece. O quizás si ha aparecido, pero ese "alguien", la cuál se supone que está exactamente igual que tú, no te ve con los mismos ojos. Y esos momentos de "felicidad" a su lado se quedan en simples momentos alegres, y por desgracia sólo yo sabré todo lo feliz que hubiera intentado hacerte.




Y mi vida sigue protagonizando el papel del pez que se muerde la cola. Siempre en estado de espera. En espera de algo, alguien, que nunca viene.
Hola, querido amor, querido algo o alguien que no llega. Necesito que vengas y que me hagas feliz.

jueves, 12 de julio de 2012

Quisiera ser el viento para poder huir de mí.

Noche. Noche confusa. Quizás sea el alcohol, quizás sean las circunstancias. Me miro la mano, joder.. cómo duele. ¿Qué me ha pasado? ¿En qué me he convertido? Me quito la ropa sucia y la tiro al suelo. Dios que cansancio, todo da vueltas. Enciendo la cadena de música con mi disco pirata dentro. Un poco de música bajita no viene mal. Joder, ¿Qué he hecho? Creo que la he cagado. Vuelvo a mirarme la mano y sigo sin saber que coño me ha pasado. Pero eso no es escusa. ¿Por qué ha pasado? Un desliz muy gordo. Me he convertido en todo aquello que yo temía, en todo aquello que yo odiaba. Espero que esto me sirva de escarmiento. Escarmiento para no utilizar a nadie, pensar con la cabeza en vez de con el pene.

jueves, 5 de julio de 2012

Sin ataduras

¿Qué tiene de especial? Me meto en la ducha. Sí, de acuerdo, un bonito culo, una bonita sonrisa... Encuentro el champú y me lo echo en el pelo. Sí, también es una chica divertida, aunque es agotadora.
Sí pero.. ¿hace cuánto que no tengo una historia como Dios manda? Muchos meses.. ¡Pero qué bien se está! Libre y guapo. Me río como un imbécil mientras el jabón se me mete en los ojos.
Joder, cómo escuece.. Nada de pesadeces.
¿Qué haces esta noche? ¿Qué hacemos mañana? ¿Qué haremos el fin de semana?
Te llamo luego, dime que me quieres, tú ya no me quieres, pero, ¿cómo que no te quiero? ¿Quién era esa? ¿Por qué has hablado con ella? ¿Con quién hablas por teléfono?
Hace poco que me he recuperado.. si es que me he recuperado. Quiero chicas de calendario. El primer día del mes, una. El segundo, otra.El tercero, otra más. El cuarto, quién sabe, tal vez ninguna. El cinco, esa que has conocido por casualidad. El sexto... el sexto estás sólo, lo sabes. Sí, claro, ¿pero qué importa? No quiero atarme.